+cosas de mis abuelos…


Buenos días, buenos post, ya es domingo noche, casi las 23:00 mientras escribo el post de mañana, y la verdad es que hoy estoy algo rebentaico, ayer jugué como 30 min, un partido de esos en que uno sale con un sabor agridulce, éramos solo 6 sénior, más un junior que hemos conseguido pescar del partido de antes que el nuestro, ellos 12 tíos, nosotros los últimos de la clasificación, ellos creo van 5 por arriba con aspiraciones, a priori nos iba a caer la del pulpo y algo más, pero, durante unos 38 min casi 39 hemos ido por delante, y al final, por dos errores puntuales hemos perdido de 2, pensareis que estoy puteado, y si en parte un poco, más que nada porque no me gusta perder ni a las canicas, pero ayer, lo cierto es que puedo decir que me siento orgulloso de los 6 compañeros de mi equipo, los 5 sénior  y el junior, ya que nos partimos el alma en el campo , lo dimos todo y mas, y cuando eso pasa jamás pierdes el partido, como máximo no lo ganas, pero jamás, jamás lo pierdes

Operacion Lagartija

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Bien después de esta mini declaración pasemos a lo que es el post del día, que va a tratar de …alguna cosa que se me ocurra 3 o 4 líneas más abajo, ya que espero sea lo que tardare en hilvanar alguna anécdota o alguna idea más o menos divertida que contaros, como ya sabéis, este blog vive por y para la improvisación, se me ocurre una idea, y la cuento, sin más miramientos ni manías, una vez pensado, es simplemente coger y escribirlo.

Ayer me senti orgulloso de mis compañeros, podemos sacar mucho pecho del partidazo que hicimos, nos ganaron, pero no perdimos

Bien pues os voy a contar una anécdota más de mi abuelo “Antoniu”, como ya sabéis, era un pelín cachondo y porque no gamberrete,  así un día saliendo de la fábrica, esa misma en que las ratas se podían encontrar dentro de una fiambrera, pues bien, situaos, cada día, en verano, saliendo cansados de  currar más horas que un reloj, mi abuelo y sus compañeros, salían y cogían el tranvía, pero…claro el tranvía iba lleno, sobretodo de señoras que iban a darse una vuelta, y claro mi abuelo y sus compañeros, les tocaba ir siempre de pie, un día si otro también, total que a mi abuelo se le encendió la bombilla, al día siguiente, al salir de trabajar, en vez de ir directos al tranvía, se fueron a la pared trasera de la fábrica, allí que daba el sol a plena potencia, y  se pusieron a recoger todas las lagartijas que pudieron y más.

Cargados de lagartijas que metieron en unas bolsas, se subieron al tranvía, y una vez arriba, disimuladamente, fueron soltando los reptiles, claro a la que empezaron a corretear por todo el tranvía, las Sras. Entraron en estado de excitación histérica, vaya que se monto un pollo…bueno un lagartijo , de tres pares de cojones o más, con el jolgorio, el conductor no tuvo más pelotas que parar el tranvía, la gente se bajo histérica perdida…y mi abuelo y sus compañeros, se sentaron cómodamente a esperar a que volviera a arrancar,  ese día  mi abuelo volvió a casa sentado en el tranvía, que yo sepa, solo lo hicieron una vez, pero desde luego el día que idearon la OPERACIÓN LAGARTIJA  les salió redonda la cosa, aunque las Sras. Del tranvía no creo que pensaran igual.

Mi otro abuelo, l’avi “Pepet” también era un pelín  brutote, y también tenía alguna anecdotillla divertida, así una vez,  hizo una trastada, no se cual, pero , su padre  le perseguía  para darle una tunda, así cogió y se subió al tejado, y su padre le iba detrás, total que mi abuelo se subió por una escalera de mano y mi bisabuelo, su padre le seguía detrás, así que mi abuelo, antes que lo pillara…le dio una patada  a la escalera y  lo tiro al suelo, tres días estuvo sin aparecer por casa, más que nada asustado por la tunda que le podía dar su padre, pero por lo que sé, no se la dio, esa vez el que salió escaldado fue mi bisabuelo.

Mi bisabuelo, manresano, era  monaguillo, pero por lo que yo sé, más que por fe en el catolicismo, era por interés, con el resto de monaguillos, y cuando el párroco se despistaba, cogían, y se bebían el vino de misa, el cual cada vez estaba más bendecido, y mi abuelo y sus amigos, mucho más contentos.

Alguna vez, cuando no ejercían se iban a la pared de la iglesia, a misa de 12, y se dedicaban a tirar truenos ( un tipo de petardo) durante la celebración de la misa…seguro que más de uno debía creer que se acercaba el apocalipsis.

El próximo día, os contare algunas pequeñas anécdotas de cuando mi madre era pequeña…me estoy dando cuenta que ya sé de donde me sale mi espíritu ligeramente irrelevante y gamberril

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4 comentarios sobre “+cosas de mis abuelos…

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  1. ¡Qué bueno es partir de una familia que se ha preocupado de narrar las anécdotas a sus descendientes!. Es una maleta inagotable de inspiración y motivación. Es una gran suerte. No debes desaprovecharla, Jordi.
    Yo no la he tenido. Mi familia siempre ha vivido de espaldas al pasado por diversas circuntancias -algunas aún desconocidas para mí de tan ocultas- y , tal vez, por eso, tengo que inventármelo, je, je. Un saludico

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