Anecdotas de mi Padre


Buenos días, como estamos, yo bien, y espero que vosotros también estéis bien, hoy os voy a contar unas anecdotillas de mi padre, de cuando curraba de comercial y se movía en coche por esos mundos de dios.

Bien, mi padre, que durante gran parte de su vida, ha trabajado de vendedor de muebles, pero antes había currado de comercial de lo que ellos vendían como…cerámica fría…y diréis y eso que es?? Pues bien…eran unos cuadros bastante feos….de escayola, y lo jodido..es que los vendían, pero durante esas ventas…digamos que les pasaban cosas curiosas, su zona de actuación era principalmente Cataluña y Aragón,  y por esos pueblos, de alta montaña…les pasaba casi de todo.

 

 

Bien, empecemos quizá, con una de animalicos, estando en un pueblo, en una carretera que debía ser comarcal, hacía mucho calor, y los coches de antaño, estoy hablando de los años 70….de los 1970, bien pues los coches tenían aire “condicionado”, condicionado a bajar la ventanilla, bien, iba mi padre conduciendo, con su tío, que creo que era su jefe al lado, y en eso que se encuentra a unas vacas, unas enormes vacas en la carretera, sin intermitentes ni nada, allí en medio…como si aquello fuera suyo,  bien mi padre que lentamente se adentra en ese rebaño vacuno…y su tío que estaba medio grogui y medio dormido, entonces a través de la ventanilla del Seat 1500 una vaca mete la cabeza en el coche, sacando la lengua y relamiéndose, y el tío de mi padre…que de un brinco se sienta encima de mi padre que iba conduciendo…dejémoslo en que se acojono ligeramente y suerte que iban a 10 por hora, porque si no fijo que se la pegan, pero bueno, mi padre dice que la cara de susto de su tío fue para enmarcar.

Otra vez, se fueron de ventas por Aragón, y durante todo el día estuvieron vendiendo cerámica fría, llego la noche, y se buscaron una fonda donde dormir, si no recuerdo mal eran tres, mi padre Josep, el tío de mi padre, y el padre de mi amigo Jordi “Petit”,  bien, se fueron a dormir cansados tras un duro día de curro, a la mañana siguiente se levantaron, para empezar un nuevo día de trabajo…y cuando abrieron la ventana de su habitación…se encontraron que había varios coches de la guardia civil apostados, ya que los habían confundido con unos maleantes, después de las pertinentes aclaraciones, les dejaron ir, pero …el susto se lo llevaron, ya que la guardia civil en aquel entonces no acostumbraba a ser precisamente agradable ni simpática.

Lo cierto es que he visto algún DNI antiguo de mi padre, y digamos que la pinta con patillas, bigote y barba era de autentico mangui peligroso, pero bueno, el caso es que en aquella época todos iban así, pero la pinta era curiosa curiosa.

Mi padre me comenta muchas veces, que por esos pueblos perdidos de Aragón, se come de puta madre, y a buenos precios, y me cuenta como anécdota, que una vez, en un pueblo del pirineo aragonés, se fueron a cenar y se pegaron un atracón brutal, tanto en calidad, mucha comida, buen vino como en cantidad, así llego la hora de pagar, y el del hostal, les paso la cuenta, como con miedo, total que mi padre mira la cuenta, y le dice al del hostal, perdone, pero esto…tiene que estar equivocado, el del hostal se lo miro preocupado y le dijo, que pasa, les parece demasiado caro…??? A lo que mi padre y sus compañeros de viaje…contestaron…no justo lo contrario, así que el del hostal les dijo que no que era correcto, y ellos le dejaron una buena propina…y todos contentos.

Otro día os contare más cosas de mi padre, don Josep Perramón Caminals.

 

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